Zamba de Jerusalén: Una Canción por la Paz que Trasciende Fronteras

Fusión Musical entre América Latina y el Medio Oriente

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En tiempos en los que hablar de paz parece un sueño lejano, el compositor uruguayo Ronnie Kripper presenta un proyecto musical extraordinario que invita a la escucha. Su nuevo sencillo, “Zamba de Jerusalén”, es un encuentro cumbre entre culturas: el género tradicional de la zamba de Sudamérica se fusiona con los sonidos resonantes de Medio Oriente.

La obra, que se estrenó el 7 de diciembre de 2025, junto con el videoclip oficial, es una carta de amor musical a Jerusalén, una ciudad que simboliza simultáneamente la belleza y los conflictos de la humanidad.

“Zamba de Jerusalén” une a destacados artistas de dos continentes: Tula Ben Ari, de Israel, aclamada cantante, y una de las voces prominentes del movimiento global Play for Change, que participa con una interpretación profunda y sensible que toca la esencia de la creación. Y Ronnie Kripper, de Uruguay/EE. UU., compositor, cofundador del proyecto Club Nómade ganador del Premio John Lennon, que inicia la fusión entre la nostalgia del bombo legüero latino y el eco local del Oud y los ritmos israelíes.

La canción respira la tradición rioplatense, pero late al ritmo inquieto de una ciudad milenaria. El sonido orquestal-cinemático, dirigido por el arreglista argentino Damián Poliak, confiere a la obra una capa adicional de potencia.

La letra, que es poética y crítica a la vez, subraya el mensaje central: la urgente necesidad de reemplazar la conquista con la escucha. “Zamba de Jerusalén” plantea una pregunta esencial: ¿Cómo sería un mundo en el que Jerusalén pudiera ser, de verdad, la Ciudad de la Paz?

Con la participación, desde Buenos Aires, de Marcelo Torres (bajo, reconocido por su trabajo con Luis Alberto Spinetta), Mario Gusso (percusión/bombo legüero) y Cheba Massolo (guitarras eléctricas), y desde Israel de Shlomo Mor (oud, miembro de “Idan Raichel’s Project”) y Marcelo Pardo (guitarras, socio de Kripper en Club Nómade), Zamba de Jerusalén no intenta simplificar la complejidad, sino que invita a abrazarla a través de una música que suena a frontera abierta y a una oración moderna.