Semana de la Sensibilización sobre el Azúcar: una oportunidad para revisar nuestros hábitos diarios

Cada año, durante la tercera semana de noviembre (este año del 18 al 24 de noviembre) se celebra la Semana de la Concientización sobre el Azúcar, una iniciativa global orientada a sensibilizar a la población sobre el consumo excesivo de azúcares libres en la dieta.

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Esta campaña fue impulsada por la organización World Action on Salt, Sugar and Health (WASSH) con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con el objetivo de alertar sobre los riesgos de salud asociados al azúcar y promover políticas públicas, etiquetado claro, reducción de azúcares en los alimentos y educación nutricional.

En este marco, el Dr. Marcelo Torres Guevara, especialista en Diabetes y Nutrición en DIM Centros de Salud, brinda una perspectiva experta sobre la importancia de esta semana y el papel clave que puede tener la población al revisar sus hábitos. Desde su experiencia clínica, destaca que la reducción del consumo de azúcar y la educación alimentaria son pilares fundamentales para prevenir enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida.

¿Cuál es la ingesta ideal de azúcar en adultos y niños?

Según la OMS, el consumo de azúcares libres -entendidos como los azúcares añadidos a los alimentos, los presentes en jarabes, miel, jugos, etc.- no debe superar el 10% del total de calorías diarias. Para obtener beneficios adicionales en salud, lo ideal es reducirlo al 5%.

Esto se traduce, para un adulto promedio, en una ingesta de entre 25 y 50 gramos diarios, lo que equivale aproximadamente a 6 a 12 cucharaditas. En el caso de los niños, la recomendación es también que las azúcares libres representen no más del 5% de sus calorías diarias; aunque varía según edad y nivel de actividad, comúnmente se estima entre 15 y 25 gramos diarios (unas 3 a 6 cucharaditas).

¿Qué problemas de salud se asocian al exceso de azúcares?

Un consumo elevado de azúcares libres se encuentra estrechamente vinculado con múltiples efectos adversos para la salud: favorece la aparición de sobrepeso y obesidad al aportar calorías vacías y provocar elevados picos glucémicos; contribuye al desarrollo de la Diabetes tipo 2 al generar resistencia a la insulina; incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares al afectar presión arterial, lípidos y otros factores de riesgo; y favorece la aparición de caries, ya que las bacterias orales prosperan en presencia de azúcares.

Asimismo, el hígado graso no alcohólico se ve impulsado por el consumo excesivo de fructosa, presente a menudo en jarabes y productos procesados.

¿Cómo disminuir su consumo y qué cambios realizar en la dieta?

Para reducir la ingesta de azúcares libres se pueden adoptar algunas estrategias concretas: reemplazar bebidas azucaradas como gaseosas, jugos industriales o energéticas por agua, infusiones o bebidas sin azúcar; preferir frutas enteras en lugar de jugos, porque aportan fibra y tienen menor índice glucémico; limitar el consumo de postres, dulces, galletas y helados; revisar las etiquetas de los productos para verificar expresiones tales como “sin azúcar añadida” o “bajo en azúcar” y evitar ingredientes como jarabe de maíz de alta fructosa o miel; y cocinar con mayor frecuencia en casa, lo que permite controlar la cantidad de azúcar incorporada a las preparaciones.

¿Cómo afecta el azúcar oculto en alimentos procesados a los niveles de glucosa y al riesgo de desarrollar diabetes?

El azúcar oculto en alimentos procesados (como salsas, panes y aderezos) eleva los niveles de glucosa en sangre sin que el consumidor sea consciente. Esto puede llevar a un consumo de azúcar superior al recomendado, elevando el índice glucémico y provocando picos de insulina. Estos picos, cuando son crónicos, promueven la resistencia a la insulina, aumentando el riesgo de desarrollar diabetes. La dificultad para identificar el azúcar oculto hace que sea fácil sobrepasar los límites de ingesta de azúcar sin darse cuenta.

Estos aspectos resaltan la importancia de la educación nutricional y la lectura de etiquetas para reducir el consumo de azúcar y los riesgos asociados.

Una semana para reflexionar y actuar

La Semana de la Concientización sobre el Azúcar es una gran oportunidad para que individuos, familias, empresas y gobiernos reconsideren la relación con el azúcar. Reducir el consumo de azúcares libres es una de las acciones más efectivas que se pueden adoptar para prevenir enfermedades crónicas no transmisibles y mejorar la salud de todos. Esta iniciativa invita a la educación, la transformación de hábitos y la creación de entornos alimentarios más saludables.