Rutina de cuidado facial con enfoque energético: claves de la Medicina Tradicional China

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Carolina Winograd, especialista en Wellness & Yoga Facial, con foco en el tratamiento de la inflamación a través de los sistemas linfático y vascular, entrenamiento correctivo miofascial, Low Pressure Fitness, y Medicina Tradicional China

Cómo leer el rostro como mapa energético y qué puntos estimular en cada etapa de la vida para favorecer la vitalidad, la relajación y la expresión facial desde la mirada de la Medicina Tradicional China.

No todas las pieles necesitan lo mismo. Y no todas las edades piden el mismo tipo de cuidado. Para la Medicina Tradicional China (MTC), el rostro no es solo una superficie estética: es un mapa energético vivo donde se refleja el estado de los órganos, las emociones y la forma en que atravesamos cada etapa de la vida.

Desde este enfoque, el autocuidado facial no busca “corregir” el paso del tiempo, sino acompañar la energía predominante en cada edad, ayudando a que el rostro se vea más descansado, vital y expresivo.

Una rutina facial energética puede realizarse en pocos minutos al día y combinarse con el cuidado cosmético habitual. La clave es la constancia y la calidad de la atención puesta en el gesto.

30 a 39 años: descomprimir tensión y drenar inflamación

Es una etapa de alta exigencia mental, múltiples responsabilidades y poco descanso real. Suele reflejarse en ceño fruncido, mandíbula tensa, mirada cansada e hinchazón facial.

Qué necesita la energía: liberar tensión y favorecer el drenaje.

Puntos faciales clave

Yintang (entrecejo)
Dónde: entre las cejas.
Para qué: calma la mente, libera tensión mental y suaviza el ceño.
Cómo: presionar suavemente o hacer círculos lentos durante 1 minuto.

Taiyang (sienes)
Dónde: en la depresión suave de las sienes.
Para qué: alivia estrés, cefaleas y tensión ocular.
Cómo: masaje circular lento, respirando profundo.

Intestino Grueso 20 (Yingxiang)
Dónde: a los lados de la nariz, donde comienza el surco nasogeniano.
Para qué: ayuda a drenar inflamación facial y mejora la oxigenación del rostro.
Cómo: presionar y soltar varias veces.

40 a 49 años: reactivar la circulación y devolver luminosidad

En esta etapa pueden aparecer estancamientos energéticos más profundos. El rostro puede verse más apagado, con manchas, flacidez incipiente o rasgos más descendidos.

Qué necesita la energía: mover lo que se estanca y activar la circulación.

Puntos faciales clave

Estómago 4 (Dicang)
Dónde: a los lados de la boca, en línea con la pupila.
Para qué: mejora el tono del tercio medio y ayuda a sostener el óvalo facial.
Cómo: presionar suavemente hacia arriba durante 30 a 60 segundos.

Estómago 6 (Jiache)
Dónde: en el músculo de la mandíbula, al apretar los dientes.
Para qué: libera tensión mandibular y favorece la circulación facial.
Cómo: masaje profundo pero confortable.

Vesícula Biliar 14 (Yangbai)
Dónde: sobre la ceja, alineado con la pupila.
Para qué: eleva la mirada y reduce la sensación de pesadez en párpados y frente.
Cómo: presión sostenida o pequeños círculos.

50 años en adelante: sostener, nutrir y calmar la expresión

A partir de esta etapa el foco deja de estar en la activación y pasa al sostén de la energía vital. El rostro puede mostrar mayor sequedad, flacidez y sensibilidad emocional.

Qué necesita la energía: contención, calma y nutrición profunda.

Puntos faciales clave

Riñón 27 (Shufu)
Dónde: debajo de la clavícula, cerca del esternón.
Para qué: sostiene la energía profunda y mejora la vitalidad del rostro.
Cómo: presión suave acompañada de respiración consciente.

Corazón 7 (Shenmen – reflejo facial)
Dónde: aunque es un punto de la muñeca, su reflejo facial se trabaja suavizando pómulos y mirada.
Para qué: favorece la calma emocional, suaviza la expresión y mejora el descanso facial.

Yintang (entrecejo)
Se mantiene como punto transversal para relajar, soltar el control y devolver serenidad al rostro.

Un principio válido para todas las edades

Para la Medicina Tradicional China, un rostro tenso envejece más rápido que uno expresivo. Dedicar unos minutos diarios a estimular estos puntos no solo puede mejorar el aspecto del rostro, sino también la forma en que respiramos, descansamos y habitamos nuestras emociones.

El autocuidado facial consciente no busca borrar la historia del rostro: busca armonizarla y devolverle vitalidad.