Los días calurosos del verano invitan a disfrutar de actividades al aire libre, piletas, campamentos, plazas y salidas recreativas. Sin embargo, la vida cotidiana continúa: trabajos, traslados y tareas en espacios urbanos donde muchas veces no hay sombra ni lugares adecuados para refrescarse, lo que incrementa la exposición al calor extremo. Por eso, resulta fundamental prestar especial atención a los horarios, la hidratación y las medidas preventivas.
“El llamado golpe de calor es una descompensación del organismo que ocurre cuando el cuerpo no logra adaptarse a temperaturas ambientales elevadas mientras intenta mantener estable su temperatura interna. Normalmente, la temperatura corporal oscila entre 35,5 y 37°C. Frente al calor extremo, el organismo pone en marcha mecanismos como la vasodilatación y la transpiración para perder calor. En jornadas de calor intenso, entre sudoración y orina, podemos perder fácilmente hasta 3 litros de agua”, explica el Dr. Sangiovanni.
El especialista advierte que los síntomas más frecuentes incluyen cansancio extremo, mareos, baja de la presión arterial y, en situaciones más graves, pérdida de la conciencia o desmayos. “Realizar actividad física intensa durante las horas de mayor temperatura, creyendo erróneamente que sudar ayuda a bajar de peso, es un error muy peligroso. Puede provocar una deshidratación súbita y pérdida del conocimiento”, alerta.
Recomendaciones para prevenir el golpe de calor
- Permanecer en lugares ventilados y frescos, especialmente durante los horarios de mayor radiación solar (entre las 11 y las 16 horas).
- Utilizar ropa clara y liviana, preferentemente de telas naturales como algodón, lino o seda, que favorecen la transpiración.
- Beber agua de forma regular (preferentemente mineralizada). Evitar bebidas alcohólicas o azucaradas. Se recomienda un consumo diario de entre 2 y 3 litros.
- Evitar realizar ejercicio físico en horarios centrales y bajo el sol directo.
- Hidratarse de manera constante, sin esperar a sentir sed.
- Priorizar alimentos frescos y naturales, como frutas y verduras, por sobre los ultraprocesados.
- Usar protector solar con factor 30 o superior y renovarlo cada dos horas, especialmente si hay sudoración.
“Ante la presencia de síntomas compatibles con un golpe de calor, es fundamental consultar de inmediato en una guardia médica o solicitar atención domiciliaria. Si la persona se encuentra consciente y lúcida, se puede iniciar una recuperación inicial con pequeños sorbos de agua fresca y la aplicación de compresas frías en el cuello y las muñecas”, concluye el Dr. Sangiovanni.
Con el asesoramiento del Dr. Miguel C. Sangiovanni
M.N. 78.412 – M.P. 222.789
Médico Clínico – Magíster en Hipertensión Arterial y Mecánica Vascular
DIM Centros de Salud



































