El Salvaje, Chacras Marítimas presentó su nueva identidad de marca, marcando el inicio de una nueva etapa en la evolución del proyecto. Esta renovación acompaña el crecimiento sostenido del desarrollo, poniendo en valor la inversión realizada y reafirmando su propuesta diferencial dentro del mercado inmobiliario costero.
El Salvaje, primer emprendimiento con Declaratoria de Impacto Ambiental, se sustenta en tres pilares fundamentales: baja densidad poblacional, localización fuera de las áreas de dunas móviles y preservación de las geoformas de las superficies. Lo singular del desarrollo es su formato de chacras marítimas, con fracciones de más de 2.500 m² de superficie, concebidas para favorecer la amplitud, la privacidad y una relación respetuosa con el entorno natural. En este marco, el proyecto propone una forma de habitar que integra campo, mar y paisaje, con amplios espacios abiertos, mínima intervención y una experiencia de vida en contacto pleno con la naturaleza.
A lo largo de su historia, el proyecto transitó tres grandes momentos. Entre 2013 y 2019, su etapa de nacimiento se caracterizó por la fuerza de la naturaleza, las ideas fundacionales y las primeras viviendas que materializaron su visión. Entre 2020 y 2023, una fase de crecimiento marcada por una segunda salida al mundo, un fuerte incremento de ventas, el desarrollo de nuevas viviendas y la incorporación de infraestructura clave. Desde 2024, El Salvaje se encuentra en una etapa de madurez, en pleno desarrollo, con instalaciones completas, estructuras de servicios y gestión consolidadas, y un foco puesto en mejorar la calidad de la experiencia, sumando nuevos espacios de recreación.
Actualmente, El Salvaje cuenta con una infraestructura organizada en áreas y sedes temáticas que acompañan esta forma de habitar y favorecen una convivencia armónica con el entorno. Entre sus espacios se destacan una Sede Náutica con club house, terraza elevada y vistas abiertas al paisaje, una laguna de 3,5 hectáreas destinada a deportes náuticos no motorizados, playa de arena de uso recreativo y pileta integrada visualmente al entorno natural. El desarrollo suma además una Sede Deportiva sobre un predio especialmente diseñado, con canchas de fútbol, pádel, básquet y vóley, vestuarios y espacios de apoyo, junto a áreas de recreación y juegos para niños. Se complementa con sectores de reserva natural, bosque, humedales, senderos aeróbicos y circuitos de trekking, además de miradores y accesos a playas vírgenes, que refuerzan la experiencia de inmersión plena en la naturaleza.
La nueva identidad resume visualmente este recorrido. Lo agreste del origen se mantiene presente en el isotipo de cortaderas; la energía y la rebeldía propias del crecimiento se expresan en una paleta cromática vibrante, inspirada en la naturaleza; y una tipografía sólida y esbelta representa la etapa actual del proyecto e invita a imaginar su proyección futura. El resultado es una identidad que refleja con claridad la esencia del lugar y una idea de libertad que solo ofrece la naturaleza en su estado más puro.
El Salvaje es campo y mar; cielo y tierra; playas vírgenes, reserva, bosque y laguna. Es naturaleza en todas sus dimensiones. Esta identidad renovada implica una continuidad madura y coherente, que proyecta al desarrollo hacia su próxima etapa de consolidación.



































