El perfume no huele igual en todos: la piel también es parte de la fragancia – Por Vanina Geloz, Gerenta Comercial de Bagués

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Close view of sexual bride with makeup and hairstyle, wearing in white silk gown and veil, spraying perfume on her neck and enjoying smell against gray background during bridal morning

Elegir un perfume no es solo cuestión de gusto: también es cuestión de piel. Una misma fragancia puede oler más dulce, más intensa o más suave según quién la use. Esto no es un mito de la perfumería: es química y fisiología.

Cada piel tiene características propias —como el pH, el nivel de hidratación y la temperatura corporal— que influyen en cómo se evaporan y se perciben las notas aromáticas. Por eso, una fragancia evoluciona distinto a lo largo del día en cada persona. El perfume no es un objeto aislado: es un diálogo entre la fórmula y la piel.

Incluso factores como la alimentación, el clima y el tipo de piel (seca, mixta o grasa) pueden modificar la duración y la proyección del aroma. En pieles más hidratadas, por ejemplo, las fragancias suelen fijarse mejor; en pieles secas, tienden a evaporarse más rápido.

La buena noticia es que, con una aplicación correcta, se puede ayudar a que el perfume se exprese mejor y dure más.

Pasos para aplicar el perfume y potenciar su duración

Aplicar sobre piel limpia
Después de la ducha es uno de los mejores momentos: los poros están más receptivos.

Hidratar antes
Usar crema corporal neutra o de la misma línea de la fragancia mejora la fijación.

Elegir puntos de pulso
Muñecas, cuello, detrás de las orejas, pliegue del codo. El calor corporal ayuda a difundir el aroma.

No frotar
Frotar rompe la estructura de las notas y altera la evolución del perfume.

Aplicar a distancia corta
Unos centímetros de la piel son suficientes; no hace falta “bañarse” en fragancia.

Reaplicar si es necesario
Especialmente con fragancias más livianas o en climas cálidos.

Porque en perfumería, no solo importa qué aroma elegís —sino cómo se encuentra con tu piel.