El nuevo lujo se diseña con los cinco sentidos: cómo los espacios con identidad y dirección creativa aumentan la rentabilidad de los grandes proyectos – Por Sabrina De Luca, cofundadora de Verona Disegni

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Desde Verona Disegni venimos observando una clara oportunidad de mercado: la creciente demanda de espacios con identidad, eficiencia y sentido de pertenencia, donde cada decisión de diseño impacte en la percepción, el bienestar y la rentabilidad. Las empresas, desarrolladores y cadenas hoteleras buscan hoy propuestas integrales que unifiquen concepto, dirección técnica y ejecución, evitando la fragmentación que muchas veces diluye el resultado final.

La dirección de obra desde el diseño no solo garantiza coherencia estética, sino también eficiencia económica y temporal. En un escenario donde los costos de construcción y los tiempos de entrega se vuelven críticos, la capacidad de gestionar procesos creativos con precisión técnica marca la diferencia entre un proyecto exitoso y uno que no alcanza sus objetivos.

El diseño de interiores dejó de ser un accesorio visual: hoy es una estrategia de negocio. Según Business Research Insights, el mercado global del diseño de interiores de lujo alcanzará los USD 131,8 mil millones hacia 2033, con un crecimiento anual del 9,3 %. Este crecimiento responde a una tendencia profunda: los espacios que emocionan, cuentan una historia y ofrecen experiencias sensoriales completas son los que sostienen el verdadero valor del lujo.

Diseño sensorial: el nuevo lenguaje del lujo

El sector hotelero y corporativo atraviesa una transformación sin precedentes. Los espacios comunes ganan protagonismo, la tecnología redefine las experiencias y la sustentabilidad deja de ser un diferencial para convertirse en un estándar. En este contexto, el diseño sensorial aparece como el puente entre estética, eficiencia y rentabilidad.

Diversos estudios muestran que el diseño de interiores puede influir hasta en el 67 % de los ingresos de un hotel, porque determina la percepción de valor del huésped. En un entorno saturado, la experiencia se convierte en el mayor activo competitivo.

El olfato, por ejemplo, evoca recuerdos un 35 % más potentes que los estímulos visuales o auditivos. No es casual que cadenas internacionales desarrollen sus propias fragancias como firma olfativa: en Vincci Hoteles, los huéspedes incluso piden llevar el aroma a casa.

También el diseño biofílico cobra fuerza: integrar naturaleza, texturas orgánicas y luz natural eleva el bienestar y la productividad.

Según Interface Human Spaces Report, los entornos con elementos naturales aumentan la productividad en un 78 %, y los hoteles con vistas a la naturaleza pueden cobrar un 18 % más por noche. El lujo ya no se mide en mármoles o dorados, sino en emociones bien diseñadas.

La rentabilidad del diseño integral

En la hotelería, el diseño representa entre 10 % y 20 % del presupuesto total, pero puede definir el éxito económico del proyecto. Un hotel de cuatro estrellas de 8 000 m² implica una inversión de entre 13,5 y 18 millones de euros; cuando el diseño está concebido desde la dirección creativa, el retorno de inversión (ROI) puede ser dos o tres veces superior al promedio del sector.

Los hoteles boutique con interiorismo diferenciado obtienen márgenes 20 % a 30 % más altos que las cadenas tradicionales. En plataformas como Airbnb, las propiedades con diseño actualizado generan hasta 20 % más de ingresos. Un vestíbulo o rooftop bien planificado puede alcanzar ingresos equivalentes a veinte habitaciones adicionales.

Además, la integración de criterios sustentables permite reducir 30 % los costos operativos, mientras que los sistemas inteligentes de energía y climatización disminuyen el consumo hasta un 60 %.

Invertir en diseño no es un gasto aspiracional: es una decisión estratégica. Un proyecto que incorpora identidad, experiencia sensorial y coherencia conceptual no solo se destaca estéticamente; se vuelve más rentable, más eficiente y más recordado.

El diseñador como líder del proyecto

Creo firmemente que el diseñador debe asumir un rol protagónico en la gestión integral de los proyectos. Ya no se trata solo de elegir materiales o paletas de color, sino de articular entre inversores, arquitectos, contratistas y marcas para garantizar una ejecución fiel al concepto.

Dirigir desde el diseño evita sobrecostos, reduce errores y asegura que la visión estética se mantenga intacta durante toda la obra. Un cambio de dirección a mitad de camino puede multiplicar costos entre tres y cinco veces; un liderazgo claro desde el diseño, en cambio, previene esas desviaciones.

En Verona Disegni trabajamos bajo una convicción simple: el lujo contemporáneo no es exceso, sino coherencia. Cada textura, cada aroma, cada fuente de luz debe tener sentido. Y ese sentido surge cuando el diseño lidera la conversación, no cuando la sigue.

Diseñar para emocionar y trascender

La arquitectura construye, pero el diseño emociona. Hoy, más que nunca, los usuarios —huéspedes, empleados o visitantes— buscan espacios que los representen y los hagan sentir bien. Las marcas que entienden este cambio no solo fidelizan, sino que crean experiencias memorables que se traducen en rentabilidad y reputación.

El futuro del lujo no dependerá de cuántos metros se construyan, sino de cuántas emociones logremos despertar en quienes los habitan.

Y en esa búsqueda, el diseño sensorial no es una moda: es la esencia del nuevo lujo, un lujo que se percibe, se recuerda y, sobre todo, se siente.