Durante 2025, el comportamiento del mercado de barrios cerrados mostró una tendencia clara: la venta de lotes retrocedió, fuertemente influenciada por los altos costos de construcción. Este escenario derivó en un mayor dinamismo en la compraventa de casas usadas dentro de los mismos barrios, ya que para muchos clientes resultó más conveniente comprar una propiedad terminada que encarar una obra nueva.
La mayor demanda se concentró en City Bell y, en menor medida, en los grandes desarrollos ubicados sobre la Ruta 2. Hoy los compradores priorizan la ubicación y la seguridad, analizando muy de cerca la relación entre amenities y expensas. En algunos casos, el valor elevado de las expensas hace que potenciales clientes descarten la opción, a pesar de las prestaciones del barrio.
En cuanto a la evolución de precios, la situación se presenta con matices. En City Bell, la escasez de lotes en los countrys consolidados impulsó una revalorización significativa: por ejemplo, en Grand Bell, un lote que en 2024 podía encontrarse en USD 250.000 hoy alcanza los USD 350.000, lo que implica un aumento del 40% interanual. En contraste, en el corredor de Ruta 2 los valores permanecen estables, con lotes desde USD 30.000, los mismos que en 2024. La amplia disponibilidad de terrenos en esa zona mantiene los precios más accesibles.
Dentro de las opciones más económicas, los lotes sobre la Ruta 2, en barrios como Harás del Sur o Campos de Roca, siguen siendo la alternativa más competitiva, con precios que parten desde USD 30.000, variando según la ubicación interna y el tamaño del terreno.
Al momento de comprar un lote hoy, hay claves fundamentales a considerar:
- La ubicación y los accesos reales.
- La relación expensas/amenities ofrecidos.
- La etapa de consolidación del barrio.
- Los plazos de construcción exigidos por el reglamento interno.
Lo cierto es que durante este año se registró una fuerte caída en el inicio de nuevas obras, principalmente por el impacto del alza de costos de construcción. Esto obliga a muchos compradores a postergar el proyecto de vivienda y a repensar su decisión de inversión dentro de los barrios cerrados.






































