El furor asiático en Argentina: un viaje de ida

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En los últimos años, la cultura asiática ha ganado un protagonismo indiscutido en Argentina. Desde el auge del K-pop hasta el furor por las series coreanas y japonesas, el interés del público por el entretenimiento y las tradiciones de Oriente se ha vuelto innegable. Este fenómeno, que comenzó tímidamente con algunos seguidores de anime y manga, hoy es una verdadera tendencia que atraviesa generaciones y sectores sociales.

Un claro reflejo de este boom se vivió en la reciente celebración del Año Nuevo Chino en el Barrio Chino de Belgrano. Miles de personas se congregaron para disfrutar de la gastronomía, los espectáculos y las tradicionales danzas del león y el dragón, evidenciando que la cultura asiática dejó de ser un nicho para convertirse en parte del día a día de muchos argentinos (si bien no hay cifras oficiales, se calcula que el evento reunió a alrededor de 8,000 personas)

Las plataformas de streaming han jugado un rol clave en este crecimiento, ofreciendo un catálogo cada vez más amplio de doramas coreanos, animes japoneses y películas chinas. Series como “El Juego del Calamar” o “Extraordinary Attorney Woo” se convirtieron en éxitos rotundos, demostrando que la barrera del idioma ya no es un impedimento para los espectadores locales.

Pero el furor asiático no se detiene en la pantalla. La música también ha marcado un antes y un después con la llegada del K-pop. Grupos como BTS y BLACKPINK han conquistado los rankings y las playlists argentinas, logrando que cada vez más jóvenes estudien coreano, aprendan coreografías y participen en eventos temáticos. En Buenos Aires, los K-pop random dance challenges se han vuelto una postal recurrente en plazas y espacios públicos.

Además, la moda y la belleza asiáticas han encontrado un espacio privilegiado en el mercado local. Desde productos de skincare inspirados en la cosmética coreana hasta la moda streetwear japonesa, la influencia oriental es evidente en las tendencias actuales.

El fenómeno asiático en Argentina no es solo una moda pasajera, sino un reflejo de una globalización cultural que sigue ampliando horizontes. Con cada vez más personas interesadas en la música, el cine, la gastronomía y el idioma, todo indica que esta fascinación seguirá creciendo en los próximos años.